
Una vez definido el movimiento, lo que restaba ahora era diseñar ese objeto que nos forzaría a mover los pies con el movimiento circular que queríamos lograr y de manera sincronizada.
Lo primero que queríamos probar era si era viable el mismo movimiento pero a 20 cm del piso. Para eso, creíamos que lo más rapido era apilar láminas de cartón hasta llegar a los 20 cm. Intentamos acelerar el proceso...